Las caras de la solidaridad

25 June 2021
Hoy nuestros voluntarios son nuestros protagonistas y queremos compartir con vosotros su mejor sonrisa. Cecilia, María de Gracia, Concha, Mercedes o Pilar son las caras de la solidaridad que desde la Obra Social San Juan de Dios protegen y acompañan a los colectivos más vulnerables regalando su tiempo y hospitalidad a quienes menos tienen.
Las palabras se quedan cortas para agradecer su hospitalidad y explicar cómo la energía solidaria de nuestro voluntariado mueve montañas. Son un pilar fundamental de la Obra Social San Juan de Dios y queremos rendirles el homenaje que se merecen mostrando las caras de la solidaridad que están detrás los proyectos sociales que llevamos a cabo desde San Juan de Dios. Los voluntarios y voluntarias forman parte de una gran familia donde se han tejido sólidos lazos de amistad. Su sonrisa, siempre al lado de los más necesitados, con las personas sin hogar, con los mayores en soledad, con las familias en situación de pobreza, con las personas que necesitan apoyo por su discapacidad física o intelectual, y siempre con una palabra amiga, un trato amable y una hospitalidad infinita, dan el alma y la vida en todo lo que hacen. Son generosos y a pesar de haber vivido momentos complicados durante estos meses de pandemia, seguimos más unidos que nunca. “Cuando eres voluntaria, recibes más de lo que das”, nos dice Mercedes. Ella forma parte del Programa de Acompañamiento a Mayores “No estás solo” de la Obra Social para paliar el sentimiento de soledad no deseada de las personas mayores. “Gracias a Matías y Carmen recibo sabiduría, cariño, diálogo y comprensión”. Su generosidad va más allá de su tiempo, y su sonrisa, apoyo y escucha, llenan ese hueco para que las personas puedan tener una vida digna.
“Con la alegría de ser voluntaria de la Obra Social San Juan de Dios y con la frase favorita que decía mi madre “Arriba los corazones”, vivo cada día con ilusión y agradecimiento poder ayudar a los mayores a paliar su sentimiento de soledad”. Pilar, voluntaria del programa “No estás solo” de la Obra Social San Juan de Dios.
Son años de amistad, de compartir momentos, instantes, sumarnos para ser más fuertes y más solidarios y ponernos en la piel del prójimo para estar más cerca de sus necesidades. Cuando hablamos con nuestros voluntarios, la memoria se nos llena de innumerables y maravillosos momentos. Pero los que más marcan nuestros corazones, es la relación de familia y confianza que se ha generado en todos estos años de compartir y vivir tantos momentos juntos. “Al fin y al cabo, la amistad es el alma del voluntariado del Mercadillo Solidario San Juan de Dios”, comenta Carmen García-Cebrián, voluntaria del Mercadillo Solidario. De profesión enfermera, Carmen nunca ha dudado en dejarse el alma y la vida por ayudar a quien más lo necesita.
“Cuando eres voluntaria, recibes más de lo que das. Gracias a Matías y Carmen recibo sabiduría, cariño, diálogo y comprensión”. María de Gracia.
“El voluntariado es una forma de estar en la vida. No se trata de recibir, se trata de compartir lo que tengo y soy, y recibo lo que la otra persona tiene y es.”, explica Cecilia, voluntaria del programa “No estás solo” donde comparte sus horas con mayores en situación de soledad. Desde la Obra Social San Juan de Dios estamos muy orgullosos del equipo de voluntarias y voluntarios que regalan su solidaridad y su tiempo para conseguir aportando su granito de arena, de este mundo un mundo mejor. Gracias a las sonrisas de la solidaridad todo el trabajo de la Obra Social San Juan de Dios bien alto porque sin ellos, todo el trabajo que hacemos no sería posible. Súmate como voluntario al programa No Estás Solo No podemos escudarnos en las restricciones ni en la situación de aislamiento agravada por la crisis de la COVID-19. El aislamiento social no ha de convertirse en exclusión social. “La soledad es uno de los factores de riesgo que más vulnerables hace a las personas mayores”, comenta Lorena Meño, responsable del programa. “Nuestro trabajo es a largo plazo. Hacemos el acompañamiento desde el respeto y sin juzgar las decisiones, ni condiciones de vida de la persona. Como acompañantes, si el mayor tiene capacidad para decidir, nosotros siempre respetaremos su decisión y estaremos a su lado para acompañarle. Esto es la dignificación del trato a nuestros mayores”, concluye. Desde la Obra Social San Juan de Dios seguimos protegiendo a los colectivos más vulnerables como son las personas mayores que viven una situación de soledad no deseada. Si quieres saber más sobre nuestro programa “No estás solo” y acompañar a los mayores que se sienten solos. Hazte voluntario ahora y evita su soledad.